Cuando tus palabras se quedan en un vacío infinito, del que jamás podrás tirar cuerda a poder alzarlas, -ahora qué, -se pregunta.Y de tantas palabras, ya ninguna es válida. Ninguna ha servido para poder recoger lo que plantaste en aquél día de invierno, cuando toda saliva congelaba, y toda mirada ardía.
No es difícil creyó, pues solo tienes que creer al despertar, en la realidad, o tal vez, creer que todo ciego puede ver.
Tanta pena, tanto por detrás y tan poco por delante, así todo aquello seguía su curso sin probar medida a cada paso, arriesgando una caída, o un tropezón.
Qué tal si hablamos de tropezones, qué tal si hacemos creer que todo va bien si la maldad no existe.
Nos hicieron creer que la maldad no está en nosotros, que aprendemos a desarrollarla con los años, con nuestras mentes, pero no es así. <<No existe>> ¿Verdad?.
Tiramos todo y nos pusimos en marcha, ya no habrá besos viejos, ya no habrá miradas que ardían, solo renovamos vidas, siguiendo en la misma época de invierno, creyéndonos animales que saben sobrevivir, un instinto animal bajo seda y algodón, podíamos sobrevivir comenzando primavera.
¿Qué crees?, esto es una historia, esto no es la realidad. La realidad es cruda y gris, llega cuando la ficción termina dentro de ti.
No sé como sucedió, solo sé que necesito hacerlo vibrar, llenar de ilusión este pobre corazón, el mismo que se perdió entre mi cruel y absurda oscuridad.
domingo, 14 de septiembre de 2014
viernes, 18 de octubre de 2013
Angustia.
Ésta noche brilla un poco más, hallandose a kilómetros de distancia, tan blanca y envejecida. Ya caerá. Mientras tanto la noto conmigo, en mi abandono abrazando mi nostalgia.
A través del crepúsculo la noto cercana. Lo niegan, le patalean, le hacen sentirse mas desequilibrada, pero se abstiene a cualquier murmullo, necesita llegar a tiempo, -reluciente y hermosa esfera, aún no caigas-.
Le pesan las zancadas y las huellas que va dejando en su paso le angustian el cerebro, pero no se detiene pese a la frialdad del ambiente, no quiere descansar. -¿Cuánto falta?-.alega entre los árboles, batiéndose en un duelo con ella misma.
Pero ninguna voz resuena en el limpio aguacero.
miércoles, 25 de septiembre de 2013
Morirá.
La flor a punto de marchitar, pronto presenciará el frío en su tallo seco y espinoso. No puede más, otro invierno más y no durará. Pasan a su lado y los mira con reproche, tan vivos, pero a la vez tan pobres. Quisiera parar el tiempo y seguir contemplando el sol sin que la pueda quemar, solo un instante más, ya morirá. Se arrepiente y vuelve a llorar, tan solo cinco minutos más y desaparecerá. Puede tratarse de un sueño del que nunca jamás despertará..Pero éste tallo, vulnerable y frágil, comienza a temblar, cada segundo a su compás, un recuerdo que con ella se marchará..
domingo, 25 de agosto de 2013
Atractiva y a la vez titubeante.
Gozar del silencio es lo único que pedía. La consumación de su soledad le provocaba pavor. Aún confusa pese al trayecto de los años, no la hicieron esquivar ninguno de sus miedos. Miedos que le aterraban cada madrugada, ocasionando así, el descontrol de los susodichos fantasmas que alborotaban su interior. Preguntas sin respuestas paralizaron la seguridad de rebuscar entre despojos, de tropezar con una caricia que la hiciese elevar hacia un mugriento lecho donde poderse apoyar. Cierra los ojos, a nadie puede ver. Testaruda, lastimada, delicada, su cabeza desvelaba la ambición de su ternura por la luna, paseando por las calles, discreta, de puntillas para no hacerse escuchar. Se topó con aquella atenta mirada, tan temerosa y asustadiza. Desconocía aquella figura, atractiva y a la vez titubeante, ofreciéndole un poco de materia para olvidarse. -Lárgate, sola puedo volar,-mientras tanto una desinteresada gota descendía de sus pómulos con tranquilidad.
sábado, 27 de julio de 2013
Silbido del viento.
Cuando tu interior grita sin parar, tu imaginación empieza a formar parte de tus días, donde solo se guarda sitio para los sueños. No hay necesidad de explicar, ya que no encuentras las suficientes fuerzas para destruir esta debilidad. Has perdido la razón e incluso las palabras para intentar hacerles creer de que todo va bien. Tan solo te quedó el escapar, alejarte de todo con tal prisa que nadie se girase al pasar. Mediante risas fingidas que poco a poco resultaron ser ciertas, las hojas seguían su curso, no paraban de volar y con éstas la locura, que fue perdiendo el sentido de las cosas. Ahora, que de tan oscuro color se vuelve todo, el tiempo sigue anclado en el mismo lugar, las flores dejaron de florecer, el silbido del viento vuelve a cantar.
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