Todo poeta necesita limpiar años de tristeza en algún que otro verso. No piensan en sus palabras, ni las medita detenidamente antes de embadurnarlas con sus propias manos, si no que, de repente hallados entre montones de papeles rajados o estropeados, los cuales forman parte de un mismo significado, vuelan hacia un lugar llamado sentimiento. Una zona de contínuos torbellinos, arrasan con todo a su alrededor sin necesidad de mirar. Tal sentimiento carece de vista, y le sobran delirios, dicen las malas lenguas que incluso ha llegado a envenenar las entrañas de un pobre hombre.
En un atardecer cualquiera, sobre las siete de una tarde fría que helaba la piel de los severos andantes, aquél pobre hombre, sentado a la espera de su bella dama, sostenía entre sus manos uno de esos papeles embadurnados de versos. La bella dama se demoraba, eran más de las ocho. Enervado y aturdido por la agotadora espera, comenzaba a entender que no hacía falta esperar por más tiempo, su enamorada no llegaría, ni su olor estremecedor lo arrojaría hacia sus brazos. De pronto sintió un dolor desgarrador entre su pecho, ¡porqué hoy! se repetía entre suspiros desoladores. ¿Por qué precisamente hoy me envenenarían el alma? ¿Por qué no mañana? ¿Por qué ami?. Y de pronto ya nada existía, ni él mismo creía en su existencia. Lo amarró la sensación del vacío, pero no entendía porque todavía sentía una pizca de tristeza, los muertos no sienten, solo mueren..
No sé como sucedió, solo sé que necesito hacerlo vibrar, llenar de ilusión este pobre corazón, el mismo que se perdió entre mi cruel y absurda oscuridad.
martes, 19 de mayo de 2015
domingo, 14 de septiembre de 2014
Todo final feliz, del que no queremos hablar.
Cuando tus palabras se quedan en un vacío infinito, del que jamás podrás tirar cuerda a poder alzarlas, -ahora qué, -se pregunta.Y de tantas palabras, ya ninguna es válida. Ninguna ha servido para poder recoger lo que plantaste en aquél día de invierno, cuando toda saliva congelaba, y toda mirada ardía.
No es difícil creyó, pues solo tienes que creer al despertar, en la realidad, o tal vez, creer que todo ciego puede ver.
Tanta pena, tanto por detrás y tan poco por delante, así todo aquello seguía su curso sin probar medida a cada paso, arriesgando una caída, o un tropezón.
Qué tal si hablamos de tropezones, qué tal si hacemos creer que todo va bien si la maldad no existe.
Nos hicieron creer que la maldad no está en nosotros, que aprendemos a desarrollarla con los años, con nuestras mentes, pero no es así. <<No existe>> ¿Verdad?.
Tiramos todo y nos pusimos en marcha, ya no habrá besos viejos, ya no habrá miradas que ardían, solo renovamos vidas, siguiendo en la misma época de invierno, creyéndonos animales que saben sobrevivir, un instinto animal bajo seda y algodón, podíamos sobrevivir comenzando primavera.
¿Qué crees?, esto es una historia, esto no es la realidad. La realidad es cruda y gris, llega cuando la ficción termina dentro de ti.
No es difícil creyó, pues solo tienes que creer al despertar, en la realidad, o tal vez, creer que todo ciego puede ver.
Tanta pena, tanto por detrás y tan poco por delante, así todo aquello seguía su curso sin probar medida a cada paso, arriesgando una caída, o un tropezón.
Qué tal si hablamos de tropezones, qué tal si hacemos creer que todo va bien si la maldad no existe.
Nos hicieron creer que la maldad no está en nosotros, que aprendemos a desarrollarla con los años, con nuestras mentes, pero no es así. <<No existe>> ¿Verdad?.
Tiramos todo y nos pusimos en marcha, ya no habrá besos viejos, ya no habrá miradas que ardían, solo renovamos vidas, siguiendo en la misma época de invierno, creyéndonos animales que saben sobrevivir, un instinto animal bajo seda y algodón, podíamos sobrevivir comenzando primavera.
¿Qué crees?, esto es una historia, esto no es la realidad. La realidad es cruda y gris, llega cuando la ficción termina dentro de ti.
viernes, 18 de octubre de 2013
Angustia.
Ésta noche brilla un poco más, hallandose a kilómetros de distancia, tan blanca y envejecida. Ya caerá. Mientras tanto la noto conmigo, en mi abandono abrazando mi nostalgia.
A través del crepúsculo la noto cercana. Lo niegan, le patalean, le hacen sentirse mas desequilibrada, pero se abstiene a cualquier murmullo, necesita llegar a tiempo, -reluciente y hermosa esfera, aún no caigas-.
Le pesan las zancadas y las huellas que va dejando en su paso le angustian el cerebro, pero no se detiene pese a la frialdad del ambiente, no quiere descansar. -¿Cuánto falta?-.alega entre los árboles, batiéndose en un duelo con ella misma.
Pero ninguna voz resuena en el limpio aguacero.
miércoles, 25 de septiembre de 2013
Morirá.
La flor a punto de marchitar, pronto presenciará el frío en su tallo seco y espinoso. No puede más, otro invierno más y no durará. Pasan a su lado y los mira con reproche, tan vivos, pero a la vez tan pobres. Quisiera parar el tiempo y seguir contemplando el sol sin que la pueda quemar, solo un instante más, ya morirá. Se arrepiente y vuelve a llorar, tan solo cinco minutos más y desaparecerá. Puede tratarse de un sueño del que nunca jamás despertará..Pero éste tallo, vulnerable y frágil, comienza a temblar, cada segundo a su compás, un recuerdo que con ella se marchará..
domingo, 25 de agosto de 2013
Atractiva y a la vez titubeante.
Gozar del silencio es lo único que pedía. La consumación de su soledad le provocaba pavor. Aún confusa pese al trayecto de los años, no la hicieron esquivar ninguno de sus miedos. Miedos que le aterraban cada madrugada, ocasionando así, el descontrol de los susodichos fantasmas que alborotaban su interior. Preguntas sin respuestas paralizaron la seguridad de rebuscar entre despojos, de tropezar con una caricia que la hiciese elevar hacia un mugriento lecho donde poderse apoyar. Cierra los ojos, a nadie puede ver. Testaruda, lastimada, delicada, su cabeza desvelaba la ambición de su ternura por la luna, paseando por las calles, discreta, de puntillas para no hacerse escuchar. Se topó con aquella atenta mirada, tan temerosa y asustadiza. Desconocía aquella figura, atractiva y a la vez titubeante, ofreciéndole un poco de materia para olvidarse. -Lárgate, sola puedo volar,-mientras tanto una desinteresada gota descendía de sus pómulos con tranquilidad.
sábado, 27 de julio de 2013
Silbido del viento.
Cuando tu interior grita sin parar, tu imaginación empieza a formar parte de tus días, donde solo se guarda sitio para los sueños. No hay necesidad de explicar, ya que no encuentras las suficientes fuerzas para destruir esta debilidad. Has perdido la razón e incluso las palabras para intentar hacerles creer de que todo va bien. Tan solo te quedó el escapar, alejarte de todo con tal prisa que nadie se girase al pasar. Mediante risas fingidas que poco a poco resultaron ser ciertas, las hojas seguían su curso, no paraban de volar y con éstas la locura, que fue perdiendo el sentido de las cosas. Ahora, que de tan oscuro color se vuelve todo, el tiempo sigue anclado en el mismo lugar, las flores dejaron de florecer, el silbido del viento vuelve a cantar.
Maldita soledad.
Se disfrazó.
Para poder disimular la tristeza que ésta le inyectaba hasta matar.
Horas, gastadas por los niños, jugando un poquito más antes de marcharse a acostar.
Por su ventana contempla las flores marchitas, nada de beber.
Caballero, ya oscureció-dijeron.
El desplazamiento de las agujas suenan con extrema velocidad.
El maldito humo empieza a fluir, más tarde, se esfumará.
Déjame pensar-grita.
Pero los niños dejaron de jugar.
"Largo, maldita soledad".
jueves, 25 de julio de 2013
Cada noche.
De repente pasa. Todo se desvanece.
El correr de las horas saben amargas y las agujas la apuñalan hasta hacer sangrar cada uno de los recuerdos por los que sigue en pie.
A veces sonríes, aveces lloras, pero nada cobra importancia ésta noche. Caminas sin rumbo a algún lugar, mirando con disimulo una de las lunas que brillan cada vez que alzas la mirada.
Y en ello consiste, en caminar, caminar y no parar, morir y volver a morir, cuando la sangre sigue brotando directa a las alcantarillas. Asustada, lo intentas evitar, pero ya es demasiado tarde ,la herida es profunda y el dolor insoportable. Te acomodas en algún cómodo sofá, mientras que se consume el vicio, mientras que tu interior se contamina cada día más, cada noche. Y ya está, sostienes el mundo en tus pies, ya no lo puedes levantar.
El correr de las horas saben amargas y las agujas la apuñalan hasta hacer sangrar cada uno de los recuerdos por los que sigue en pie.
A veces sonríes, aveces lloras, pero nada cobra importancia ésta noche. Caminas sin rumbo a algún lugar, mirando con disimulo una de las lunas que brillan cada vez que alzas la mirada.
Y en ello consiste, en caminar, caminar y no parar, morir y volver a morir, cuando la sangre sigue brotando directa a las alcantarillas. Asustada, lo intentas evitar, pero ya es demasiado tarde ,la herida es profunda y el dolor insoportable. Te acomodas en algún cómodo sofá, mientras que se consume el vicio, mientras que tu interior se contamina cada día más, cada noche. Y ya está, sostienes el mundo en tus pies, ya no lo puedes levantar.
jueves, 18 de julio de 2013
Nada más que decir.
No es necesario presentarme para poder desahogarme en un rinconcito de ésta página, supongo. Quizás la mayoría que llegue a leer ésto ya me conocen, o creen conocerme. Apostaría todo por la segunda opción..
No tengo un motivo realmente sorprendente para manchar de palabras ésto, o sí, o no lo sé, quizás quería teclear un poco antes de tumbarme, perder la mirada en el techo y pasar horas y horas ahí, como un ser sin vida, sin más sentimientos. Y aún sabiendo que ésto no le va a llegar a nadie porque es personal, necesito expresarlo de alguna manera.
Soportar. Esa es la palabra. Soportar cada día el tener que levantarme, vacía, incorporar mi cuerpo y llenar de lágrimas mis rodillas. Secarlas todas, sonreír y vuelta a la misma historia. Soportar el tener que explicarles a todos que todo marcha bien, mentirles, para que no te vuelvan a preguntar una vez más que te sucede. -¿Qué te pasa? +Nada. Cansarse de lo mismo, de no saber explicar cómo estás, porque ni tú mismo lo sabes, ya no eres consciente de lo que sientes ni de lo que te duele, solo respondes a tu piel, a tus ganas de salir y reventar al mundo de la impotencia, de golpear todas las paredes, de pisotear y empujar todos los carteles, de reventarte a ti mismo por haber dejado cambiarte tanto. Pero cuando intentas ver dónde estás, dónde está la que fuiste antes, ya se ha ido, y no te queda más, que vivir con lo que eres día a día.
Pero callas, callas todas tus respuestas a todas sus preguntas. Quieres responder de la mejor manera pero ni puedes, porque no te sale, y ahí es cuando te percatas de que estás contra el mundo. Que ese "mundo" tan bello en el que otros creen vivir, es tan solo una entrada directa a los rifles, a la matanza, a sollozar de dolor.
Algunos se apoyan en sus amigos, pero yo no puedo hacerlo. No es que no pueda, es que no sé. He sido una completa inútil con la mayoría. Pero no puedo evitar esconderme, de alejarme , de comportarme tal y como lo hicieron conmigo alguna vez. Porque no sé ya como explicar lo que sentía en esos momentos, esa rabia, esos golpes, esas ganas de morirme, de sentirme basura, de ser pisoteada una y otra vez. Y cuando al fín consigo olvidar, hacerlo más ameno. Ahí están, detrás intentando acuchillarme, pero no me reematan de una vez. Poco a poco incrustan el metal, y lo dejan ahí, hasta que poco a poco llegue hasta el final.
Y aún así, hay quien no lo entiende. Que no entiende mi actitud. Podría llegar a decir que yo tampoco la entiendo. Pero he llegado a la conclusión de que estoy harta, que no puedo levantarme si me vuelven a empujar, que no soy tan fuerte, que nunca lo he sido y que nunca lo seré. Cuando no quiero sentir, me doy cuenta de que digo santeces, que no puedo lograr ni aquello, por muy fácil que parezca. No no puedo.
Quizás sea una mierda como algunos pensarán, una mierda que ha perdido a una persona demasiado importante para ella, que le hacía olvidarse de todo lo malo y cuando al fín pude sentarme sin alertarme de una nueva tormenta, se fue. Se fue para no volver, para no verme más, porque al fin y al cabo tan solo fue un juego, como lo que fui para todos los demás.
Y ahora es ésta mierda con la que no puedo hacer nada para olvidar, todo lo que he vivido, no puedo crecer, no puedo.
"Aún te queda la esperanza, de que todo te vaya bien" dicen. Y cuando nada de eso queda, ¿qué? Dime, ¿qué puedo hacer? ¿qué puedo hacer para que puedan entenderme?¿que puedo hacer para dejar de levantarme con lágrimas en los ojos? ¿qué puedo hacer para olvidar? ¿tengo escapatoria?¿le importa a alguien que me muera?¿le importa a la vida que esté pasando ésto en este momento?.
A nadie le importa nada.
No tengo un motivo realmente sorprendente para manchar de palabras ésto, o sí, o no lo sé, quizás quería teclear un poco antes de tumbarme, perder la mirada en el techo y pasar horas y horas ahí, como un ser sin vida, sin más sentimientos. Y aún sabiendo que ésto no le va a llegar a nadie porque es personal, necesito expresarlo de alguna manera.
Soportar. Esa es la palabra. Soportar cada día el tener que levantarme, vacía, incorporar mi cuerpo y llenar de lágrimas mis rodillas. Secarlas todas, sonreír y vuelta a la misma historia. Soportar el tener que explicarles a todos que todo marcha bien, mentirles, para que no te vuelvan a preguntar una vez más que te sucede. -¿Qué te pasa? +Nada. Cansarse de lo mismo, de no saber explicar cómo estás, porque ni tú mismo lo sabes, ya no eres consciente de lo que sientes ni de lo que te duele, solo respondes a tu piel, a tus ganas de salir y reventar al mundo de la impotencia, de golpear todas las paredes, de pisotear y empujar todos los carteles, de reventarte a ti mismo por haber dejado cambiarte tanto. Pero cuando intentas ver dónde estás, dónde está la que fuiste antes, ya se ha ido, y no te queda más, que vivir con lo que eres día a día.
Pero callas, callas todas tus respuestas a todas sus preguntas. Quieres responder de la mejor manera pero ni puedes, porque no te sale, y ahí es cuando te percatas de que estás contra el mundo. Que ese "mundo" tan bello en el que otros creen vivir, es tan solo una entrada directa a los rifles, a la matanza, a sollozar de dolor.
Algunos se apoyan en sus amigos, pero yo no puedo hacerlo. No es que no pueda, es que no sé. He sido una completa inútil con la mayoría. Pero no puedo evitar esconderme, de alejarme , de comportarme tal y como lo hicieron conmigo alguna vez. Porque no sé ya como explicar lo que sentía en esos momentos, esa rabia, esos golpes, esas ganas de morirme, de sentirme basura, de ser pisoteada una y otra vez. Y cuando al fín consigo olvidar, hacerlo más ameno. Ahí están, detrás intentando acuchillarme, pero no me reematan de una vez. Poco a poco incrustan el metal, y lo dejan ahí, hasta que poco a poco llegue hasta el final.
Y aún así, hay quien no lo entiende. Que no entiende mi actitud. Podría llegar a decir que yo tampoco la entiendo. Pero he llegado a la conclusión de que estoy harta, que no puedo levantarme si me vuelven a empujar, que no soy tan fuerte, que nunca lo he sido y que nunca lo seré. Cuando no quiero sentir, me doy cuenta de que digo santeces, que no puedo lograr ni aquello, por muy fácil que parezca. No no puedo.
Quizás sea una mierda como algunos pensarán, una mierda que ha perdido a una persona demasiado importante para ella, que le hacía olvidarse de todo lo malo y cuando al fín pude sentarme sin alertarme de una nueva tormenta, se fue. Se fue para no volver, para no verme más, porque al fin y al cabo tan solo fue un juego, como lo que fui para todos los demás.
Y ahora es ésta mierda con la que no puedo hacer nada para olvidar, todo lo que he vivido, no puedo crecer, no puedo.
"Aún te queda la esperanza, de que todo te vaya bien" dicen. Y cuando nada de eso queda, ¿qué? Dime, ¿qué puedo hacer? ¿qué puedo hacer para que puedan entenderme?¿que puedo hacer para dejar de levantarme con lágrimas en los ojos? ¿qué puedo hacer para olvidar? ¿tengo escapatoria?¿le importa a alguien que me muera?¿le importa a la vida que esté pasando ésto en este momento?.
A nadie le importa nada.
jueves, 20 de junio de 2013
Ya no quiero volar.
Palabras venidas del mas allá de la memoria, me apuñalan la espalda sin dejarme despegar. No lo van a entender, ya descansará, pronto soñará con una nueva realidad. Y sus caladas cada vez se empiezan a notar, en las frías calles de vuelta a su hogar. Guárdame en un rincón de tu habitación, mírame antes de que anochezca, seguiré acariciando la luna para que pueda alumbrarte unos segundos más, en tus pesadillas ya no quiero estar, y aflojó tempestad, y se fue, ya no quiero volar.
miércoles, 12 de junio de 2013
¿Dónde estás?
¿Dónde estás? pregunté.
No escuché nada, solo el ruido del viento en mi pelo.
¿Dónde estará? pregunté.
Volví al escalón de las despedidas.
¿Dónde estarás? pregunté.
Pero nadie respondió y mi corazón empezó a dilatar entre mis heridas.
Da igual, ya volverá. Y aquí nadie volvió.
Los recuerdos hicieron de mi, pequeñas gotas en un día de lluvia.
El gris como la más espléndida perfección, viajó entre las nubes del mismo perdón.
Crece y respira, no mires hacia atrás, ya volverá.
Y indignada se marchó en busca de una nueva esperanza,
pues la suya la perdió
la mentira se la llevó.
martes, 11 de junio de 2013
No se quieren marchar.
Me asomé por la ventana
intenté presionar el cielo con mis manos, de ellas apareció el dolor
que tan dentro se incrustó, percibiendo tu marcha.
Trozos de palabras
solo eso, palabras
en silencio vuelan por los callejones
donde tu presencia aún se nota
donde solo quiero ser
libre, como una paloma.
Y vuelan, vuelan sin cesar
con sus alas frágiles al viento, aún las puedo notar
volar entre mis sueños, entre mis pesadillas
ellas no se irán
no, no se quieren marchar.
domingo, 9 de junio de 2013
Únicamente, ella.
Puede que hoy sea uno de esos días en los que necesito explicar o gritar todo lo que llevo adentro. Sin saber muy bien qué es lo que necesito detallar en éste día frío sin abrigos para poderme arropar, sintiendo el frío de los pies a la cabeza, me cuesta decir un "vale". No quise dañar a la verdad pero sobreviví con las mentiras soltando carcajadas, insinuando un cruel brillo de mis pensamientos hasta el amar. Si aún me concedes esta oportunidad, te podría relatar lo que intento explicar, costandome las palabras para decirte lo que fuiste y serás, hoy quiero decir, que me equivoqué al dañar. A una personita aunque suene tan pequeña, tan grande a mi parecer. No quiero perder, no quiero ganar en este mundo del que harán trozos de vulnerabilidad. He permitido soñar con los ojos abiertos tus miedos y hacer de ellos un paso de baile, con tu voz de armonía y de fondo sonando una pieza de vals.
Concédeme esta canción para hacerla sonar en tu cabeza, para hacerme recordar, por si algún día no pueda estar junto a tu tristeza, por mi cabeza.
Quizás mis palabras hubiesen sonado mejor con ésta melodía desde un principio, pero como todos sabemos, la melodía empieza a sonar cuando las nubes empiezan a desaparecer y el sol nos quiere volver a alumbrar.
Me preguntarán qué estoy haciendo escribiendo una tontería como ésta, pero tan fiel a lo que he sentido todos estos años. Me repetí no volver a dañar, me vuelvo a repetir en éstas líneas no volver a dañar, a quien pudo soportarme en mis malos momentos, en mis días grises, y aún siendo grises ahí estaba, lejos o cerca, pero estaba, podía notar su presencia por muy lejos que estuviera. Negué razonar ante sus palabras, ante sus consejos y ante su mirada, tan apenada por mi borderia.
Perdón por querer alejarme de ti y por no darme cuenta de que serás la única que persistirá en mis enojos.
Perdona por hacerte llorar, por no abrazarte cuando tu garganta estaba a punto de estallar.
Aún mantengo la esperanza de volver a ser lo que un día fui para ti, volver a razonar con claridad cuando me necesites y no quiera estar ahí, llegará el día en que te pueda abrazar con las mismas ganas, abrazar a la vida, llorar únicamente cuando me aborde la felicidad.
Perdona por esto y por mucho más, por hacerte perder tiempo, pero perdona mucho más por mi cabezonería, por mi egoísmo. Lo podré cambiar.
¿Mi única necesidad? Tenerte por siempre jamás.
viernes, 7 de junio de 2013
Ya no serás el que fuiste antes.
He buscado el sentido al perder, a necesitar desesperadamente un consuelo para probar la sensación del bienestar. He dejado de contar todo lo que pude haber sido, todo lo que quisieras que fuese. Decepcioné a la mayoría por intentar avanzar sin mirar atrás, atendiendo a las nubes siguiendo mis pasos sobre el mismo camino de la tempestad. Sentirse vulnerable nunca fue de más, pues no era mi parada en la que tuve que bajar, solo una oportunidad para apreciar sus manos unos segundos más, y de ellos hice un cúmulo de sentimientos, sentimientos que comienzan a ahogarme cada día si la melodía de tu voz quiere escapar, de lo que fuiste, de lo que nunca más serás.
lunes, 27 de mayo de 2013
Sol.
Sentado, apreciaba el sol,
éste quemaba mi piel hasta provocar en ella un cierto malestar,
¿por qué quemas corazón?, si yo tan solo supe acariciar tu color,
tan resplandeciente, tan lúcido,
cegando mis ojos, recordé su suspiro.
"Estoy cansado", replicó el sol.
"De la mentira de tu dulce mirar".
No corras viento, si tú te vas,
pobre cielo que arderá en el infierno.
martes, 21 de mayo de 2013
Lo que aún no sabes.
Como si de una estrella fugaz de tratase, pasó por mi cabeza. Intenté rechazarlo para no incrustar el dolor entre la transparencia de mi sensibilidad, no pude, tuve que decir, era demasiado tarde, para ocultar todo aquello que necesitaba desde hace un tiempo, todo aquello que perdí cuando todo parecía estar saliendo bien.Grité a la luna, para que de algún modo pudiese escucharme, bajo el anochecer de su mirada, tan resplandeciente, tan abandonada. Lógicamente pensé, que no llegaría a contestarme, que solo en sueños atraparía esa respuesta, deseada. Y me obsesioné con la locura, sin la mera conclusión de que podría volar cuando el rojez de mis ojos brillasen. Todos gritaron, humillaron las pobres aceras, en las que de vez en cuando me acomodaba para verte pasar. Vuelve a aparecer-dije. Y me volvió a cegar el sol, intenso como un suspiro frágil, convirtiéndose en lágrimas callando todo lo que aún no sabes.
lunes, 20 de mayo de 2013
Falsa ilusión.
Ya es demasiado tarde, no hay vuelta atrás. Las nubes corrieron hacia el sol, me prohibieron escapar, de la asquerosa realidad. Quiero volar-grité. Quiero rozar el cielo con la yema de los dedos. Y recé a la locura, para que ésta no me detuviera. Caminar dijeron, y no parar. Seguir, tropezar, qué más da. El viento vino para desprender el cielo azulado por el que debo pasar. Sopló el viento, tan feroz, voló la tristeza, de la mano de la soledad.Quiero una respuesta-grité una vez más. Con violencia me golpeó, llevándome hacia la falsa ilusión.
domingo, 5 de mayo de 2013
Soledad.
Me siento vulnerable a la vida, posiblemente aún no me haya levantado del suelo, quizás nunca haya querido levantarme. Andar descalzo, insinuar una eterna felicidad para los que aún contemplar si hay sitio para otra lágrimas más. Pero sigue haciendo viento en los días soleados, y la brisa ha dejado de acariciar mi rostro. Hacía tiempo que no volvía a recordar y hoy, hoy es el día en el que sus ojos, su mirada, no las puedo olvidar. A veces necesito inspiración para explicar, pero ya no puedo encontrarla, me juré volver a sonreír, y aquí me hallo, buscando mi sitio entre la soledad.
martes, 23 de abril de 2013
Ciego de amor.
Pregunté con el corazón cansado cómo pudo dejar de amar. Inesperadamente, se arrastró
en las mil historias pisoteadas sin ánimos de levantar. "El tiempo se atrasará, tendremos
tiempo para pensar", pero aquí nadie quiso pensar, les causaba dolor recordar. Es normal-murmuraron.
Pero nadie pisó, aquél suelo sucio, que nadie lo venía a limpiar. Dónde demonios vas-dijeron. Descalzo,
nada le importaba, solo llegar hasta el ayer. No le importaban las heridas que marcaban su piel, nada le era importante, el reloj no dejaba de correr, no quería perder, quería llegar hasta lo más profundo de su ser.
Ciego de amor, se equivocó, buscando el sol que jamás le alumbró, solo la luna lo venía a visitar, acariciando sus penas, haciéndolas temblar.
lunes, 22 de abril de 2013
Aproximación.
Aproximación
¿Hacia dónde ir cuando no puedes caminar?
Las mañanas se hacían pesadas para aquellos que andaban desesperados
por encontrar una solución. Recorrían las carreteras como unos locos, no les
importaba tropezar con algún individuo, sus miradas fijas en el suelo
desordenado por las baldosas, eran más interesantes que la vida misma.
El silbido del viento rozaba la tersa piel de aquella mujer cansada de andar,
debía de seguir para no perder su camino, pero no encontraba motivos para
buscar lo que por certeza, sabía que jamás podría encontrar.
Hacía años que no se sentía así, estaba llena de optimismo, de felicidad,
aunque tampoco tenía claro como era su felicidad, o es más, si en algún
momento había existido. Recordaba su cabello bailar sobre la brisa, en aquél
bello lugar, consecuencia del comienzo de la primavera. Tenía siete años y lo
único que le importaba era tumbarse en el verdoso prado, donde empezó
todo. Sus recuerdos se hacían más pesados con el paso del tiempo, cada
segundo volvía el mismo pensamiento que evidentemente le era difícil de
evitar, pues lo inevitable corría por sus venas y la tentación junto a ellas.
Todos sus sueños la atemorizaban cada noche, cada sudor se debía al
temor de despertar y volver a soñar.
Recientemente sigue mirando el ras del cielo, pero algo falla, se aproximó el
vacío y ya no hay temores, ya no hay nada. Posiblemente se deba a los
cambios que le hizo experimentar el correr del tiempo, esas agujas tan
traicioneras que le desagradaban.
Le faltó tiempo para poder gritar, aún siente el silencio ahogándose en su
interior, donde hubo alguna vez una pequeña esperanza por encontrar la
salida. El dolor le golpeó con tanta brusquedad que le arrebató las fuerzas e
incluso la debilidad. Todo el amor que pudo a ver sentido por su vida, por su
familia, por sus amigos, había desaparecido y sin poder explicar el por qué,
sin poder aguantar una vez más las sucesivas preguntas que le hacían todos
los días, desapareció.
Se apoderó de sus miedos y de sus sueños y se adentró en la soledad. Ésta
era su mejor amiga, la escuchaba a solas pero nunca contestaba, no era
extraño, estaba acostumbrada a que esto sucediese incluso con las
personas, pero no le importaba, se impregnaba de la tranquilidad del mar
con su gran oleaje.
Se ubicaba en el Puerto de Motril, para emprender un nuevo camino, quiso
despedirse de los sentimientos que le proporcionaban éste lugar. En tan solo
unas horas su vida podría cambiar y no sabía como asimilar éste hecho ni
como poder vivir con el pesar de la tristeza. Su vida ya no sería la misma, ya
no sería ella, solo una persona solitaria como siempre lo ha sido con una
pequeña diferencia; sin tranquilidad.
Las horas volaban como pájaros, el motivo por el que debía de levantarse
era esa mujer, la primera mujer de su vida. Fue a informarse de lo sucedido y
evidentemente pasó lo que en algún momento tenía que pasar. Lo tenía
asimilado, pero nunca jamás había experimentado el dolor de la muerte de
tan cerca.
No tenía el valor para ver ese rostro pálido y azulado, sin movilidad ni calor
en su mirada.
Negó el querer verla, lo negó con todas sus fuerzas y salió corriendo de
aquél infierno que ardía con profundidad en su interior y enfriaba los cuerpos
inertes de toda esa gente sin vida.
Cohibida por tantas emociones juntas, necesitaba rabiar al destino, con el
único objetivo de aliviar un poco su espíritu imperecedero.
“Sol o Luna. Ya no importa cuál de ellos me prefieran, yo no prefiero ninguno
de ellos. Creo odiar todo aquello que me haya hecho daño, pero no puedo
odiarla, ella no tuvo la culpa de lo sucedido, solo el viento, el principal
culpable. Me pregunto en qué momento me dejó de querer para hacerme
esto, pero posiblemente jamás llegue a encontrar la respuesta. No podría
hacerle hablar, solo pasa por mi cuerpo y me quiere enfriar, como lo hizo
con ella.
No creo poderme levantar después de todo ésto, pero algún día cuando
menos lo espere, me vengaré por a verme quitado la vida. Confié en él, me
dejé llevar por su belleza, por el cantar de sus silbidos. Mi fiel amigo, mi gran
compañero me traicionó en el viaje de mi vida, me dejó tirada en medio de la
carretera sin a ver llegado a mi destino. Ahora, es cuando pienso, que me
repugna sentir, si no sintiera, el dolor que se adentra en mis entrañas sería
más llevadero.
En este mismo momento el llanto estrangula mi garganta cada vez que
la recuerdo, sus manos secando las lágrimas de mis mejillas no volverán a
posarse en ellas, ni tan solo un segundo. Sus brazos abrazando los míos no
serán eternos, las palabras que me hacían feliz ya no se escucharán, ni su
voz, su preciosa y bella voz, llegará un día en que la olvidaré, y su presencia
habrá desaparecido para siempre.
Me enseñaste hablar de mis emociones y aquí lo tienes, te estoy escribiendo
desde donde estés para que de algún modo puedan volar estas míseras
letras hacia ti, no estoy segura de que pueda ocurrir, pero de intentos se
basa la vida, ¿no es así?, todavía conservo tus consejos como si de mi
cabeza no se quisieran borrar, adoro ese modo en el que me los decías con
tanta paciencia y con tanta ternura.
Bueno, creo que he de despedirme de una maldita vez, pero no sé lo que
haré a partir de ahora sin ti, no sé por donde empezar, ni hacia dónde mirar,
dime tú, ¿hacia dónde ir cuando no puedes caminar?..Si algún día me
puedes llegar a contestar, esperaré con
paciencia tu respuesta para poder seguir algún día, recordando tu recuerdo
sin que esas pequeñas gotitas resbalen de mis mejillas”
Con las maletas en la puerta miró hacia atrás, no había nada que le
impidiese emprender un nuevo camino, a continuación, miró hacia la
izquierda, amapolas rojas presumían entre los girasoles, miró hacia la
derecha, nada. No encontraba motivos para quedarse, miró una vez más,
evidentemente, no se permitiría perder más tiempo y comenzó a caminar.
Cada paso llevaba su armonía y su tranquilidad, el cielo estaba despejado y
el sol acariciaba su piel. Odiaba las mentiras, por lo tanto no podía mentir,
sentía la impotencia en cada pisada, tan lenta y tan suave para no volverse a
caer.
Tenía miedo de la vida, en cualquier momento se podría alejar de ella y
dejarla sola de nuevo, pero era un riesgo más que tenía que correr.
Había llegado el día y ya era la hora de marchar, de dejarlo todo atrás, pero
antes de todo aquello no podía dejar que el polvo acompañase su recuerdo..
“Lejos o cerca, no es importante, es solo una pequeña imperfección de la
vida, te quiero mamá”
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